Salud Pública Materna
La primera hora: por qué el mundo no llega a la meta — y por qué a Latinoamérica se le complica más
De cada diez recién nacidos en el mundo, menos de cinco maman en su primera hora de vida. La OMS pide que sean siete. Esa distancia no es igual en todas partes, y las razones detrás tampoco.
El mapa de la primera hora
Según UNICEF, entre 2017 y 2023 solo el 46% de los recién nacidos fue puesto al pecho dentro de la primera hora. La meta mundial es del 70%. Visto así, en bloque, parece un problema parejo. No lo es.
Cuando se abre el dato por regiones, la brecha salta a la vista. En África Oriental y Austral el cumplimiento llega al 69%; en Asia del Sur, apenas al 38%. En medio quedan Asia Oriental y el Pacífico (51%) y África Occidental y Central (46%). Casi el doble de diferencia entre la región que más cumple y la que menos, con la misma recomendación sobre la mesa.
Por qué varía tanto entre países
La primera hora no se pierde por una sola causa. Pesa dónde ocurre el parto, qué se acostumbra hacer con el recién nacido en las primeras horas, y qué tan cargado está el servicio que atiende.
Hay una paradoja que conviene nombrar: el parto en un establecimiento debería facilitar el inicio temprano, pero muchas veces lo estorba. Las rutinas institucionales —separar a la madre del bebé, bañarlo pronto, dar agua o fórmula antes del calostro— interrumpen ese primer contacto. La alimentación prelacteal, es decir, ofrecer algo distinto al calostro antes de establecer la lactancia, varía entre el 5% y el 70% según el país. Donde esa costumbre está arraigada, la primera hora casi siempre se pierde.
El caso de Latinoamérica: la cesárea
Aquí aparece un factor que nos distingue del resto del mundo, y no para bien. Latinoamérica y el Caribe tiene la tasa de cesáreas más alta del planeta: 42,8%, frente al 21% del promedio mundial. En República Dominicana llega al 59,3%, en Brasil al 56%, en Perú al 37,8% (ENDES 2023) —y sigue en aumento—. En varios países de la región ya nacen más niños por cesárea que por parto vaginal.
Y la cesárea es la barrera más consistente contra la primera hora. Un análisis de Scientific Reports sobre 73 países de ingresos bajos y medios, con más de 400 mil mujeres, encontró que el inicio temprano de la lactancia es significativamente menor tras una cesárea —tanto en el sector público como en el privado— comparado con el parto vaginal institucional (Vaz et al., 2022).
En Latinoamérica, la cesárea multiplica la probabilidad de alimentación prelacteal. En un análisis regional de la OPS, el odds ratio ajustado iba de 2,34 en Bolivia a 4,50 en Perú: nacer por cesárea casi quintuplicaba, en el caso peruano, la chance de que al bebé se le diera algo antes del pecho.
Las razones son concretas: la separación posoperatoria, el dolor y la movilidad reducida, el retraso de la lactogénesis por el estrés quirúrgico, y la falta de protocolos que aseguren el contacto piel con piel en sala de operaciones o en recuperación. No es que la madre no quiera. Es que el sistema, muchas veces, no está montado para que pueda.
En el Perú, el inicio temprano ronda el 49,8% a nivel nacional (ENDES 2019): la mitad de los recién nacidos no mama en su primera hora.
Qué demoras son evitables y cuáles no
Conviene separar dos cosas que suelen mezclarse. Hay demoras que tienen una razón clínica: un recién nacido que necesita reanimación, un prematuro que requiere estabilización, una madre inestable tras la cirugía. Ahí posponer el contacto es la decisión correcta, no una falla.
Y hay demoras que son de costumbre: la separación de rutina sin indicación, el baño temprano, la aspiración innecesaria, la fórmula ofrecida sin criterio, la presión del marketing de sucedáneos. Esas son las que sí podemos revisar. La distinción importa, porque no se corrige lo mismo con un protocolo que con un cambio de hábito.
Qué sí mueve la aguja
Lo que ha demostrado mejorar el inicio temprano no es un equipo nuevo ni más personal: es cambiar la práctica alrededor del nacimiento. El contacto piel con piel inmediato, mantener juntos a la madre y su bebé, y —en la cesárea— llevar ese contacto a la propia sala de operaciones cuando el estado de ambos lo permite. Son la base de los Diez Pasos de la Iniciativa Hospital Amigo del Niño de la OMS y UNICEF, y siguen siendo la intervención con mejor respaldo para acercarnos a la meta.
Lo que depende del sistema y lo que depende de nosotros
La tasa de cesáreas de la región es un problema estructural: se resuelve con políticas, no en un turno. Pero buena parte de las demoras evitables sí están en nuestras manos. Poner al bebé sobre el pecho de su madre apenas el estado del binomio lo permita —incluso después de una cesárea— no cuesta nada y cambia el número. La primera hora no es un ritual. Es una intervención, y muchas veces depende de quién está al lado de esa mujer cuando su hijo acaba de nacer.
Referencias
- 1.UNICEF. Global Breastfeeding Scorecard 2023–2024. Disponible en: data.unicef.org/topic/nutrition/breastfeeding
- 2.Vaz JS, Gatica-Domínguez G, Neves PAR, Vidaletti LP, Barros AJD. Early initiation of breastfeeding is inversely associated with public and private c-sections in 73 lower- and middle-income countries. Sci Rep. 2022;12:21197. doi:10.1038/s41598-022-25564-w
- 3.Organización Mundial de la Salud. Caesarean section rates continue to rise, amid growing inequalities in access. 2021. who.int/news/item/16-06-2021
- 4.Pan American Health Organization. Inequities in milk-based prelacteal feedings in Latin America and the Caribbean: the role of cesarean section delivery. PubMed 25421875.
- 5.Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI). Encuesta Demográfica y de Salud Familiar — ENDES 2019 y ENDES 2023. Lima: INEI.
- 6.OMS, UNICEF. Protecting, promoting and supporting breastfeeding: the revised Baby-friendly Hospital Initiative. Ginebra; 2018.
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